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Por: Israel Díaz Acevedo

Las siguientes fueron las palabras de Argentina Jaraba Polo en la apertura del Foro “A 50 años de la venida del Papa Paulo VI a Colombia ¿qué sucede con los barrios de Cartagena de Indias que llevan su nombre? ¿Qué estamos y qué podemos hacer colectivamente por ellos?”:

 

“La espiritualidad es sin dudas, un pilar muy importante en las personas y un aspecto muy determinante en las posiciones, acciones y actuaciones de la vida y más cuando esa espiritualidad se desarrolla a favor de lo social y comunitario, con la cual propendemos por unas acciones colectivas, para beneficio de una colectividad, o de unas colectividades. Los Papas que son los representantes de Jesucristo en la tierra, tienen una responsabilidad muy grande con la humanidad y como sabemos las personas creyentes, Dios no quiere el mal para  sus hijos e hijas.

 

El Papa Pablo VI fue el primer Papa que visitó a Colombia,  en el año 1968, en el marco del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal Latinoamericana realizada en la ciudad de Medellín, durante el Gobierno del Doctor Carlos Lleras Restrepo, tiempo en el cual el país estaba pasando por una crisis social y una violencia generada por el Frente Nacional. El Papa en su discurso, con frases textuales, dijo: “Exhortamos a los gobiernos y a las clases dirigentes a seguir afrontando las reformas necesarias que garanticen un orden social más justo y más eficiente, con ventajas progresivas para las clases menos favorecidas, y con una más equitativa aportación de impuestos por parte de los más pudientes”.
Su mensaje de paz y el acercamiento con las comunidades más vulnerables fueron los ejes principales de esta visita.

La Conferencia de Medellín tenía por tema global el siguiente: la Iglesia en la actual transformación de América Latina, a la luz del Concilio, por ello se ha dicho que es la aplicación del Concilio Vaticano II en América Latina. Sin duda sobre Medellín influyó mucho la pobreza tan extrema de tantos en estas tierras, por lo que en las conclusiones destacó, entre los temas principales, la preocupación por los pobres, la que después se conocería como «opción preferencial.» Poco después, como se sabe, surgió la llamada «teología de la liberación”. Los resultados de esta Conferencia inspiraron en la sociedad civil el surgimiento de procesos organizativos los cuales desde la fe y a la luz de la palabra hicieron suya la opción preferencial por los pobres, proclamada en los documentos de la Conferencia de Medellín.

 

El nacimiento de muchos de los procesos organizativos de la sociedad civil en Colombia fue a partir de experiencias de fe, desde la convicción de ser ciudadanos y ciudadanas comprometidos y comprometidas con la transformación de la sociedad, desde los diferentes lugares y territorios donde están arraigados. Esto, motivados por el contexto socio político, económico y cultural que a lo largo de la historia en Colombia ha ido profundizando la brecha de la desigualdad social entre ricos y pobres.

 

En la ciudad de Cartagena nacieron muchos procesos organizativos, animados por la convicción de ser artífices del desarrollo a través del mejoramiento de la calidad de vida de los sujetos y sujetas, por medio de procesos formativos de concientización en torno a las propias realidades, realidades adversas que niegan la vida, realidades de injusticias, realidades inequitativas y de gobiernos corruptos que juegan con el pueblo para satisfacer sus intereses particulares, contexto al cual se vinculó la Parroquia Santa Rita.

 

El nombramiento del Papa Pablo VI y su experiencia como Papa, motivó en Colombia el nombramiento de barrios que nacieron en ese contexto, del cual la ciudad  de Cartagena no fue ajena a la realidad de fundar algunos barrios con el nombre del Papa Pablo VI. Para la gente esta decisión no es gratuita, nace de un querer profundo de ser fermento en la masa, nace de ese sueño de hacer realidad en sus vidas EL REINO DE DIOS, donde prime el amor, la justicia el cumplimiento de los Derechos y sus garantías, donde exista libertad y puedan vivir una vida digna, una vida con calidad, en últimas, donde la felicidad sea una realidad.

 

La Asociación Santa Rita para la Educación y Promoción –FUNSAREP- como organización que lleva un largo proceso, una trayectoria de 31 años de existencia en este territorio, nació en un contexto eclesial influenciado por la Teología de la Liberación y su opción preferencial por los pobres, a partir de una metodología de educación popular participativa, recíproca, pero que luego a la luz de la dinámica histórica, a los signos de los tiempos, fue avanzando para no diluir entre los pobres a las mujeres, a los niños, a las niñas y a entender que esos pobres tienen unas identidades, tienen unos rostros concretos: rostros de mujer, rostros de niña, rostros de mujeres y hombres jóvenes, rostros de hombres, rostros de personas adultas mayores y que concretamente están arraigados en unos territorios y barrios concretos como lo son los barrios afro-populares que hoy nos referimos: Paulo VI-1 y Paulo VI-2 de la ciudad de Cartagena.

 

FUNSAREP y otras organizaciones eclesiales, comunitarias y comunales, en su accionar, promueve la persona, promueve los Derechos, promueve el desarrollo de la ciudadanía y la actuación como ciudadanos y ciudadanas, promueve la creación de organizaciones motivándolas a ser agentes de su propio cambio, de sus propias transformaciones. Y en este marco, se inscribe  la MESA POR LA DEFENSA TERRITORIAL  DEL CERRO DE LA POPA, espacio articulador que convoca a este evento.

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